Guardar tus fotos sin perderlas nunca: el método sencillo

Un disco duro que falla, un ordenador robado, una tarjeta de memoria corrompida: la pérdida de fotos nunca ocurre cuando se espera. Un método de copia de seguridad sencillo, aplicado sin excepción, evita este tipo de drama con mucha más eficacia que un equipo de gama alta mal protegido.

La regla de las tres copias

Una sola copia de tus fotos, aunque esté en un disco duro externo, sigue siendo una copia que puede desaparecer de golpe. La regla comúnmente aceptada: tres copias en total, en dos soportes distintos (por ejemplo, un disco interno y un disco externo), de las cuales una se conserva en un lugar diferente — físicamente en otro sitio, o en la nube. Esta última copia protege contra el peor de los escenarios: un robo o un incendio que afecte a todos los soportes presentes en el mismo lugar.

La nube, complemento más que solución única

Los servicios de almacenamiento en línea (Google Drive, Dropbox, servicios especializados en fotografía) ofrecen fácilmente esa copia «fuera del lugar», pero dependen de una conexión a internet y de una suscripción activa en el tiempo. Complementan una copia de seguridad local — nunca deberían ser el único ejemplar, especialmente para archivos RAW voluminosos y lentos de volver a descargar en caso de necesidad.

Las tarjetas de memoria, nunca un espacio de almacenamiento definitivo

Una tarjeta de memoria sigue siendo un soporte de transporte, no de conservación: se desgasta con cada escritura y sigue siendo vulnerable a la pérdida o la rotura. Transferir las fotos a un soporte de almacenamiento en cuanto sea posible después de una sesión, en lugar de dejar que se acumulen meses de tomas en las propias tarjetas, reduce mucho el riesgo.

Comprobar las copias de seguridad, no solo crearlas

Una copia de seguridad que nunca se comprueba puede estar perfectamente corrompida sin que se sepa, hasta el día en que se necesita. Abrir de vez en cuando unos cuantos archivos al azar en cada soporte de copia confirma que realmente se pueden leer — una verificación rápida, pero que marca toda la diferencia el día en que falta el original.