Qué programa de edición fotográfica elegir (Lightroom, Photoshop y alternativas)
Ante la multitud de programas de edición disponibles, la pregunta no es «cuál es el mejor» sino «cuál se ajusta a mi uso». Las necesidades de un fotógrafo que clasifica y ajusta cientos de fotos no son las de un fotógrafo que retoca una imagen en profundidad, píxel a píxel.
Lightroom, la herramienta de clasificación y edición global
Pensado para organizar y ajustar grandes cantidades de fotos, Lightroom destaca en los ajustes globales: exposición, contraste, colores, recorte, aplicación de los mismos ajustes a toda una serie. Es la herramienta de referencia para la mayoría de los fotógrafos, precisamente porque el flujo de trabajo — clasificar, seleccionar, ajustar, exportar — corresponde al uso más habitual.
Photoshop, para la edición fina y el montaje
Photoshop entra en juego donde Lightroom se detiene: retoque al píxel, eliminación de un elemento molesto, montaje de varias imágenes, trabajo por capas. Un uso más puntual y más técnico, reservado a los retoques que un simple ajuste global no puede resolver.
Las alternativas gratuitas, un verdadero punto de partida
Darktable y RawTherapee, gratuitos y de código abierto, cubren buena parte de las funciones de Lightroom para quien no quiere comprometerse con una suscripción antes de estar seguro de su práctica. GIMP, por su parte, cumple un papel cercano al de Photoshop en versión libre. Menos intuitivos a primera vista, permiten sin embargo aprender las bases del revelado fotográfico sin gasto inicial.
El verdadero criterio de elección: el flujo de trabajo, no la marca
El mejor programa sigue siendo el que mejor se integra en la forma real de trabajar: ¿se clasifican cientos de fotos por sesión, o se retocan a fondo un puñado de imágenes seleccionadas? La respuesta a esta pregunta orienta la elección mucho mejor que una comparación de funciones sobre el papel.