TechniqueFotografiar animales

Fotografiar a tu perro o tu gato

Una mascota nunca posa a la orden : a diferencia de un retrato humano, todo depende de la capacidad de captar un instante en lugar de dirigirlo. Bastan, sin embargo, unos pocos reflejos sencillos para conseguir fotos mucho mejores que la típica instantánea tomada de pie, con la cámara apuntando hacia abajo.

Ponerse a la altura del animal

Fotografiar a un perro o un gato desde la propia altura, de pie, aplasta sistemáticamente al sujeto y da una imagen plana, sin ninguna complicidad. Agacharse o tumbarse para situarse al nivel de los ojos del animal cambia radicalmente el resultado — la foto se convierte de repente en un verdadero retrato, tomado desde su punto de vista y no desde el nuestro.

Enfocar en los ojos

Igual que en un retrato humano, una mirada nítida da vida a la imagen mucho más que un pelaje perfectamente detallado con los ojos borrosos. En un animal de pelo oscuro o tupido, el autofoco a veces tiene dificultades para engancharse — seleccionar manualmente el punto de enfoque sobre el ojo, en lugar de dejar que la cámara elija sola, evita la decepción de una foto por lo demás lograda pero mal enfocada.

Jugar en lugar de forzar la pose

Un animal estresado o retenido se nota de inmediato en una foto : orejas bajas, mirada esquiva, postura rígida. Usar un juguete, una golosina o un sonido inusual para captar su atención de forma natural, en lugar de intentar mantenerlo inmóvil en una pose elegida, produce expresiones mucho más vivas y posturas mucho más naturales.

Una velocidad suficientemente rápida para los movimientos impulsivos

Un perro que salta tras una pelota o un gato que cambia bruscamente de dirección se mueven mucho más rápido de lo que se imagina — una velocidad de obturación rápida, junto con un enfoque continuo si la cámara lo permite, sigue siendo necesaria para congelar estos movimientos imprevisibles sin desenfoque de movimiento.

Una luz natural y suave

La luz del día, cerca de una ventana o al aire libre a la sombra, sigue siendo mucho más favorecedora que un flash directo — además de asustar a veces al animal, el flash suele provocar ese reflejo verdoso o amarillento característico en los ojos, difícil de corregir después en el retoque. Un entorno familiar, donde el animal se sienta seguro, sigue siendo además el mejor terreno para captar actitudes naturales y relajadas.