Fotografiar en ambientes muy húmedos: las precauciones a tomar
Selva tropical, orillas de una cascada, una cueva húmeda : estos entornos ofrecen imágenes espléndidas, pero la humedad amenaza el material fotográfico de forma mucho más discreta que un chaparrón. El verdadero peligro no suele ser el agua que cae, sino la que se infiltra o se condensa sin que uno se dé cuenta.
El verdadero peligro: la condensación, no la lluvia
Pasar de un ambiente climatizado y seco a un aire cálido y saturado de humedad (o al revés) empaña de inmediato las superficies frías del cuerpo de la cámara y del objetivo — exactamente como unas gafas que se empañan al entrar en una habitación caldeada. Dejar que el material se aclimate progresivamente, dentro de una bolsa cerrada durante unas decenas de minutos, evita que esa condensación se infiltre hasta las lentes internas del objetivo.
La bolsita de gel de sílice, una aliada discreta
Introducir algunas bolsitas de gel de sílice (o un deshumidificador portátil) en la bolsa de fotografía absorbe la humedad ambiente de forma continua — un gesto sencillo especialmente útil en viajes prolongados por climas tropicales. Sacar el material de la bolsa con regularidad, aunque no se vaya a usar, permite también comprobar que no se instala ningún rastro de vaho o moho en las ópticas.
Proteger el cuerpo durante la toma
Cerca de una cascada o en un bosque húmedo, una simple funda de lluvia (o, en su defecto, una bolsa de plástico perforada para el objetivo) basta para proteger el cuerpo de las salpicaduras manteniendo un acceso completo a los controles. Un filtro de protección transparente, enroscado delante del objetivo, encaja también las salpicaduras en lugar de la lente frontal, mucho más sencilla de limpiar o sustituir.
Después de la sesión, secar antes de guardar
Guardar un material todavía húmedo en una bolsa cerrada, aunque sea solo unas horas, crea las condiciones ideales para que aparezca moho dentro de un objetivo — un daño a menudo irreversible. Un simple tiempo de secado al aire libre antes de guardarlo, y pasar el material con regularidad por un ambiente seco entre dos salidas húmedas, limitan este riesgo a largo plazo.