Cómo elegir bien el objetivo según lo que fotografías

No existe un objetivo perfecto para fotografiarlo todo: cada distancia focal deforma, encuadra y aísla el sujeto de manera diferente, y la elección correcta depende casi por completo de lo que uno tiene intención de fotografiar con más frecuencia.

Retrato: una focal media a larga

Para un retrato favorecedor, una focal entre 85 y 135 mm es la elección clásica: a esa distancia, la perspectiva no deforma los rasgos del rostro (a diferencia de un gran angular, que alarga la nariz de un sujeto fotografiado de cerca), y el fondo se desenfoca de forma natural gracias a una mayor apertura disponible. Es la focal que mejor aísla un rostro de su entorno.

Paisaje: el gran angular

Para abarcar un panorama amplio, un objetivo entre 16 y 35 mm deja entrar mucha escena en el encuadre y acentúa las líneas de perspectiva — un camino que se adentra en la imagen, un cielo que domina el cuadro. También es la focal menos indulgente: tiende a reducir la sensación de grandeza de los elementos lejanos, por lo que exige un verdadero primer plano para dar profundidad a la imagen.

Fauna y deporte: el teleobjetivo

Fotografiar un animal salvaje o una escena deportiva implica casi siempre mantenerse a distancia: un teleobjetivo entre 200 y 400 mm (o incluso más) se vuelve entonces indispensable, tanto para encuadrar de cerca sin molestar al sujeto como para aislarlo de un fondo a menudo recargado. Es también el terreno donde la estabilización y una velocidad de obturación rápida cuentan tanto como la propia focal.

Calle y viaje: la versatilidad ante todo

Para el reportaje de calle o el viaje, donde las situaciones cambian sin previo aviso, un zoom versátil (24-70 mm) o una focal fija en torno a los 35 mm sigue siendo el compromiso más habitual: lo bastante amplio para las escenas de calle y la arquitectura, lo bastante cerrado para un retrato improvisado, sin tener que cambiar de objetivo justo cuando la escena está ocurriendo.

El verdadero criterio: lo que fotografías más a menudo

Ante la inmensa oferta de focales disponibles, la pregunta que hay que hacerse nunca es «cuál es el mejor objetivo», sino «cuál es el sujeto que fotografío nueve de cada diez veces». Un fotógrafo que alterna retratos de estudio y reportajes de calle nunca tendrá las mismas necesidades que un apasionado de la observación de fauna — más vale un solo objetivo perfectamente adaptado a la práctica real que tres objetivos versátiles que se quedan en la mochila.